El CSIC crea un parche inteligente para diagnosticar la fibrosis quística.

Ya es posible diagnosticar la fibrosis quística con un parche. El CSIC ha diseñado este dispositivo inteligente que consta de una batería de papel y mide unos pocos milímetros. Tal y como indica en una nota de prensa, este dispositivo inteligente podría diagnosticar la fibrosis quística. Esta enfermedad rara es hereditaria y se produce en las glándulas mucosas y sudoríparas. La investigación se ha publicado en la revista Microsystems & Nanoengineering.

La fibrosis quística afecta a 2500 personas en España, según afirma la Federación Española de Fibrosis Quística. Esta patología provoca infecciones e inflamaciones en zonas del pulmón, hígado, páncreas y sistema reproductor. Para diagnosticar la fibrosis quística se suele utilizar un análisis de sudor. El sudor de este tipo de pacientes, añade el CSIC, suele ser más salado.

El dispositivo diseñado para diagnosticar la fibrosis quística consiste en un parche para la piel con un sensor. Dicho sensor es capaz de generar más o menos potencia según la conductividad del líquido con el que se moja. Al entrar en contacto con el líquido, el parche activa la reacción electroquímica de los electrodos. Si el líquido es más salado, el dispositivo genera más potencia. Si es menos salado, genera menos potencia, explica el CSIC.

Fácil de usar y de coste reducido

Este parche es sencillo de usar puesto que no depende de ninguna fuente de alimentación externa, indica el CSIC. Tal y como detalla, el coste sería bajo lo cual permitiría realizar la medida sin instrumentos médicos externos. De esta forma, el diagnóstico de la fibrosis quística se hace más accesible a hospitales y centros de salud.

El sistema empleado por este parche ha sido validado por 40 dispositivos, informa el CSIC. Las mediciones se hicieron utilizando soluciones de sudor artificial. Gracias a estas soluciones se puede evaluar la sensibilidad y especificidad. Neus Sabaté, profesora del ICREA, considera que este trabajo demuestra la capacidad de crear nuevos dispositivos de diagnóstico. Esto sería posible combinando el potencial de la tecnología de electrónica impresa, la microfluídica y la energía electroquímica.