La realidad aumentada apuesta por e-Glance para que los invidentes puedan conocer el entorno que les rodea con autonomía con más alcance que el oído o su bastón. Gracias a un mapa virtual desarrollado por UPM (Universidad Politécnica de Madrid) y distintas interfaces, el usuario tendrá una solución que mejore su calidad de vida.

José Javier Serrano, investigador del Centro de Tecnología Biomédica de la UPN, fue el encargado de dirigir el desarrollo de e-Glance. Esta herramienta se controla desde un teléfono móvil para que los invidentes se formen una imagen mental del espacio que tienen alrededor de ellos.

“La tecnología e-Glance pretende facilitar el día a día de las personas ciegas en el ámbito laboral y evitar su expulsión del mercado. Es extensible, además, a otros entornos como hoteles, centros comerciales, estaciones de tren, etc.”, comentó Antonio Cobo, investigador de la universidad y miembro del equipo de desarrollo.

Cómo funciona

La interface de e-Glance está basada en tiflotecnología, una tecnología especialmente pensada para personas con discapacidad visual, y se controla con el teléfono móvil. La herramienta permite, según sus creadores, que los invidentes dirijan su atención a regiones distantes. La interfaz, al ser sensitiva, les va informando de los obstáculos que tienes en cada zona.

Antonio Cobo dijo que, además, están analizando la influencia de la tecnología en la calidad de vida de sus usuarios. Cobo explicó que estaban analizando las diferencias entre los ciegos que exploraban un entorno virtual usando e-Glance y aquellos que usaban una interfaz de proximidad. Luego, matizó que habían probado distintas combinaciones de voz, gestos, sonidos y vibración.

La tecnología e-Glance es importante, sostienen sus creadores, porque es un impulso para la autonomía de las personas ciegas y permite su inclusión en el mercado laboral. En este proyecto, cofinanciado por FEDER y la Cátedra Indra-Fundación Adecco, han participado la ONCE y su fundación.

“e-Glance permite tomar decisiones eficientes en situaciones en las que conocer el estado de localizaciones o eventos distantes es un factor determinante; y disminuye el esfuerzo físico y mental extra al que se ven sometidas en sus decisiones cotidianas”, aseguró Cobo.

Exploraciones más eficaces

Los investigadores de la UPM se dieron cuenta de que se exploraba mejor una sala con una interfaz cognitiva a distancia. Además, se detectaba un porcentaje más alto de obstáculos y era mucho más eficiente. El tiempo para detectar los obstáculos se reducía más de 53% y el tiempo en explorar una sala se reducía un 38%.

El estudio concluyó diciendo que las ideas preconcebidas sobre la estructura de una habitación eran un factor esencial para crear el contenido de los mapas mentales y del comportamiento en la exploración. Cobo puntualizó que “detectar el número esperado de paredes motiva a las personas ciegas a dedicar un tiempo extra a aprender la disposición de obstáculos, mientras que no detectar el número esperado de paredes los lleva a abandonar la exploración”.