Los experimentos se basarán en la inyección de dos docenas de células humanas en embriones de animales, lo que hará que la criatura nazca con alguna parte humana. Una de las ideas principales sería crear cerdos con corazones o hígados desarrollados con células humanas, lo que facilitaría futuros trasplantes a personas. “Podrían crearse granjas de órganos humanos que salvarían vidas”, señala Wolinetz.

Según el director del instituto, la inyección de células humanas en animales no es algo nuevo, ya que los investigadores estadounidenses lo han hecho durante décadas. La novedad de este experimento es que dicha inyección se aplica durante el estado prenatal del animal. “Hay un gran interés científico en este proyecto, a pesar de las dificultades que ha habido para obtener la financiación creo que se va a hacer lo correcto”, subraya Ayrun Sharma, investigadora de la Universidad de Stanford.

Sharma se refiere a la anterior política del Instituto, ya que, hasta ahora, la institución no financiaba experimentos en el que se fusionaran células madre humanas con animales para crear híbridos, apelando a la bioética. Finalmente, y según fuentes del instituto, este experimento puede ser muy positivo para el ser humano, lo que ha hecho que se retirara el bloqueo a la financiación.

Sin embargo, el Instituto Nacional de Salud estadounidense ha puesto límites a estos experimentos, ya que no financiara investigaciones en el que se fusionen células humanas con embriones de primates, ya que, según señalan, “estas especies son demasiado cercanas y los resultados podrían ser perturbadores, además de conllevar un debate ético en el que inevitablemente la política y la opinión pública entrarían en juego”.

El instituto también prohíbe la reproducción entre híbridos, ya que, aunque remoto, señala que existe el riesgo de que el resultado de este emparejamiento fuera un feto humano, debido a que el esperma y el óvulo podrían ser humanos. El instituto cree que un acontecimiento así dañaría la confianza de la ciudadanía en la ciencia, además de estigmatizar para siempre esta clase de experimentos que, “bien practicados, podrían traer ventajas para el futuro”.