“El 90% de los centros sanitarios desconoce los recursos que tiene, incluyendo los equipos de impresión y el uso que se hace de ellos”, según explicó Pedro Prieto, business development manager de Nddprint durante su conferencia en Infors@lud 2018, el XXI Congreso Nacional de Informática de la Salud al que acudió MedLab.email. Gestionar de forma correcta solamente los recursos de impresión ya supondría un ahorro del 38% a cada centro, asegura Prieto.

“En cualquier hospital no hay que ir muy lejos para encontrar un almacén lleno de consumibles; es decir, unos 3.000 euros caducados en un armario”, ejemplifica el experto. Esta acumulación innecesaria de suministros se suma a una “variedad de equipos imposible de gestionar” muchos de los cuales suman una media de entre 8 y 16 años de antigüedad, con el coste de mantenimiento que ello supone.

Aunque la revolución digital también ha llegado al sector de la Sanidad, según las estadísticas de Nddprint los médicos siguen imprimiendo mucho papel, si bien realizan pocas copias y prácticamente ningún escaneo. El uso del color no supera el 5%. De toda la cantidad de papel impreso, el 90% no sigue ningún tipo de control, “de ahí que luego aparezcan expedientes en el cubo de la basura y surjan problemas de seguridad y privacidad”.

Las impresoras tradicionales hacen imposible “rastrear” la información, sin embargo, los nuevos equipos que propone Prieto dotan a cada documento de una marca de agua que identifica el equipo desde el que fue impreso. “Está comprobado que este tipo de control también reduce la cantidad de impresiones de carácter personal en el centro de trabajo”, añade el experto.

“¿Qué necesita un médico? ¿Imprimir informes de 45 páginas o imprimir una sola pero la instantaneidad que requiere un puesto de atención al público?”, se pregunta Roger Artigues, corporate sales manager de Epson Iberica, “lo que el sector de la sanidad necesita de una impresora es rapidez y ahorro”, sentencia.

Para lograrlo, el experto propone abandonar las impresoras láser y recuperar las de tinta, mediante cristal de cuarzo piezoeléctrico. Según estadísticas de Epson Iberica, esta tecnología emplea hasta un 96% menos de electricidad, emite un 92% menos de CO2 y genera hasta un 94% menos de residuos que las impresoras láser.