Los nuevos resultados confirman las predicciones de modelos que sugieren que la Vía Láctea se formó mediante la fusión y acreción de pequeños halos que contenían estrellas y gas. En estos modelos, el centro de la galaxia se forma primero y, por tanto, contiene las estrellas más viejas, mientras que las estrellas jóvenes y las galaxias pequeñas fueron atraídas por la gravedad más tarde.

El equipo de astrónomos ha demostrado que, con el transcurso de los miles de millones de años, las estrellas jóvenes y las galaxias pequeñas se encuentran más alejadas del centro de la galaxia. Los científicos han utilizado datos del SDSS (Sloan Digital Sky Survey), con el que indentificaron las estrellas en la fase de su vida conocida como rama horizontal, que es cuando queman helio en sus núcleos.

En esta fase, las estrellas también exhiben colores diferentes que varían según su edad. Los colores, cuando las estrellas se hallan en esa etapa, están relacionados de forma directa con la cantidad de tiempo que una estrella ha estado en funcionamiento, así que se puede estimar la edad aproximada del cuerpo celeste.  

Los científicos aseguran que los resultados que la investigación proporciona son pistas definitivas y muy sólidas sobre la formación del halo estelar de la Vía Láctea, además de que permitirán a los expertos desarrollar simulaciones informáticas mejoradas de la formación y evolución de las galaxias semejantes a la Vía Láctea.