La publicación Physical Review B recoge que el hecho de que el helio no es un gas tan noble como la ciencia pensaba, contradice la química elemental en torno a lo que se había enseñado hasta entonces. Según los investigadores, esto sienta las bases para profundizar en compuestos con propiedades que no se conocen, pero que podrían cambiar la química y física de los estados sólidos.

Francisco Javier Manjón, líder del grupo Extremat del Instituto de Diseño y Fabricación de la UPV, ha declarado a mencionada agencia de noticias que el que el helio no sea un gas tan noble abre una ruta al estudio de la Química en condiciones límite de presión. Esto echaría por la borda el carácter inherentemente inerte del helio.

"Esto representa la posibilidad de sintetizar nuevos compuestos de helio a presión ambiente hasta ahora desconocidos y con novedosas propiedades interesantes para un uso futuro", ha destacado el investigador Manjón.

En este análisis, los científicos demostraron cómo reaccionaba el helio con un compuesto sólido a baja presión un poco más alta de 1 GPa. Esto evidenció que era capaz de formar enlaces químicos a una presión reducida. Tal y como insistió Manjón, a día de hoy solo se sabía la existencia de enlaces de helio con elementos a presiones cercanas a 100 GPa.

Los experimentos que demuestran que el helio no es un gas tan noble incorporaron el confinamiento del helio en el mineral de arsenolita, un sólido molecular, en condiciones extremas de presión. La investigación demostró que el helio se insertaba en los huecos nanométricos de la aresnolita y establecía enlaces con el arsénico, parecidos a los puentes de hidrógeno en las moléculas de agua.

Manjón explicó que su estudio demostraba cómo el helio no es tan noble y afecta a todas las propiedades del material para crear otro compuesto, al reaccionar con la arsenolita, es decir, el material en el que se inserta.

Juan Ángeo Sans, responsable también del trabajo y perteneciente a Extremat, puntualizó que "en particular, la arsenolita pierde todo el orden cristalino (amorfiza) al aumentar la presión en ausencia de helio". Luego, puntualizó, "permanece estable en su estructura cristalina original cuando el helio se inserta en las cavidades de este sólido molecular como si amortiguara el efecto de la presión".