Según recoge una nota de prensa, el sistema de aviso de infartos consta de una prenda textil sensorizada, una aplicación móvil y un centro de datos que interpreta la actividad cardiaca y, en caso de detectar una actividad anormal, envía una alerta al llamado Centro de Recogida de Señales. Una vez enviados los datos, un equipo médico evalúa la información y devuelve la alerta al paciente o a sus familiares, indicando además la localización y el nivel de riesgo de infarto.

“Las posibilidades de sobrevivir a un infarto dependen, directamente, del tiempo que pasa desde el inicio de los síntomas hasta la atención médica”, recuerda el jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Reina Sofía de Murcia. “Usar la tecnología móvil reduciría drásticamente el tiempo que tarda el infartado en recibir tratamiento”, asegura por su parte Carlos Jiménez, coinventor del detector, ingeniero de sistemas y experto en telemedicina.

“Según el registro ARIAM, que recoge información de 1.000 hospitales, se tarda en atender al paciente unos 139 minutos de media mientras, en ámbitos urbanos, Copcar reduciría la cifra a 17 minutos, lo que supone una disminución del 80%”, ejemplifican los desarrolladores, cuya tecnología, dicen, podría contribuir a salvar la vida de hasta el 90% de los pacientes.