El Premio Nobel de Química ha reconocido este año el trabajo de Frances H. Arnold, George P. Smith y Gregory P. Winter en el desarrollo de proteínas a partir del aprovechamiento del poder de la evolución. Arnold es la quinta mujer que consigue el Nobel de Química en la historia de los galardones, que en esta edición han reconocido también la labor de una mujer en el campo de la Física.

Tal y como informa la agencia EFE, la Real Academia de las Ciencias Sueca ha otorgado el Nobel de Química por revolucionar el desarrollo de fármacos y crear métodos que permitido producir nuevos materiales y biocombustibles, generar una industria más limpia y mitigar enfermedades. De acuerdo con el presidente del comité del Nobel de Química, Claes Gustaffson, “el premio de este año supone una revolución basada en la evolución”.

“Han aplicado los principios de Darwin en los tubos de ensayo y usado este enfoque para desarrollar nuevos tipos de químicos para el beneficio de la humanidad”, ha señalado Gustaffson.

La estadounidense Frances H. Arnold (Pittsburgh, 1956) se ha llevado la mitad del Nobel de Química por impulsar la primera evolución dirigida de enzimas. Hija del físico nuclear William Horward Arnold, se doctoró en la Universidad de Berkeley en 1985. En la actualidad trabaja en la California Institute of Technology de Pasadena (Caltech). Después de años intentando reconstruir enzimas para otorgarles nuevas propiedades, en los 90 se fijó en la evolución para crear un nuevo método.

Creó cambios aleatorios en el código genético de la subtilisina y los introdujo en bacterias que producían miles de variaciones de esa enzima, algunas de las cuales rendían 256 veces mejor disueltas en dimetilformamida -un disolvente orgánico- que la original. Según la Academia sueca, Arnold dio “el primer y más importante paso” en la revolución de su campo de la química al demostrar el poder de la selección dirigida.

Phage display

El también estadounidense George P. Smith y el británico Gregory P. Winter comparten la otra mitad del Nobel de Química por desarrollar y aplicar un método de detección de interacción entre moléculas biológicas conocido como phage display; permite lograr nuevas proteínas cuando un virus infecta a una bacteria. Smith (Norwalk, 1941) es doctoró en la Universidad de Harvard y es profesor emérito en la Universidad de Misuri. Él fue quien desarrolló el método mencionado, que después aplicó el otro galardonado.

Gregory P. Winter (Leicester, 1951) es miembro de la Royal Society y el Trinity College de Cambridge; trabaja en el Laboratorio de Biología Molecular de Cambridge. En 2012 recibió el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica junto con el patólogo estadounidense Richardd A. Lerner “por sus contribuciones decisivas al campo de la inmunología”. Ha usado el phage display para desarrollar medicamentos como adalimumab, un fármaco usado para tratar la psoriasis, la artritis y enfermedades inflamatorias intestinales.

“Oleada” de mujeres

Arnold es la quinta mujer en la historia en recibir el Nobel de Química, después de Marie Curie (1911), Irène Julíot-Curíe (1935), Dorothy Crawfoot Hodgkin (1969) y Ada Yonath (2009). “Hay mujeres brillantes en este campo. Vamos a ver una oleada de premios Nobel de Química para mujeres”, ha afirmado la científica en una rueda de prensa celebrada después de que se conociera que era una de las galardonadas este año por la Academia sueca.

“Puede que las mujeres hayamos llegado a la química un poco más tarde que los hombres, pero mientras animemos a todo aquel que se quiera dedicar a esto, independientemente de su raza o su sexo, habrá más premios como este para las mujeres. Tendrán mucho éxito”, ha añadido Arnold, quien ha destacado el trabajo de su equipo. “El Nobel me lo llevo yo, pero somos un grupo que ama lo que hace. Esto lo he conseguido con ellos”, ha subrayado.

La investigadora recibirá la mitad de la dotación económica del Nobel de Química, 9 millones de coranas suecas (casi un millón de dólares). Según ha declarado, su intención es dotar el dinero a Caltech. “Es una joya de institución. Es el lugar que me inspiró. El lugar donde la gente piensa a lo grande y donde trata de solucionar los mayores problemas existentes. Eso siempre me llevó a exigirme más y a tratar de hacer lo que los demás no podían. Elegí hacer lo que otros no sabían hacer”, ha dicho.