El Servicio Canario de Salud (SCS) ha implementado un sistema de inspección electrónica con el que pretende “modernizar la gestión, flujo y análisis de los datos generados en las inspecciones de Salud Pública”. Así lo ha asegurado el responsable de Informática y Comunicaciones de la Dirección General de Salud Pública del SCS, durante su intervención en el XXI Congreso Nacional de Informática de la Salud: Infor@lud 2018.

Durante la ponencia, a la que asistió MedLab.email, Francisco Javier Darias recordó que “la Salud Pública es la disciplina encargada de la prevención de la enfermedad y la promoción de la salud entre la población y, sin embargo, solo recibe el 1,1% del gasto sanitario público”. Según estas estadísticas, de 2014, los servicios hospitalarios y especializados reciben el 61,4% mientras los servicios primarios y la farmacia reciben el 14,6 y el 16,8%, respectivamente.

“La inspección en Salud Pública debe abarcar las condiciones higiénicosanitarias de actividades y edificios de residencia, trabajo, recreo y asistencia pública y, en general, del medio en el que se desenvuelve la vida humana”, resume el representante del SCS. Durante estas inspecciones, la recogida de datos y protocolos se realiza de forma manual y sobre papel. Esto supone una serie de inconvenientes como el doble volcado de la información o la disponibilidad tardía de la misma.

“La inspección manual puede dar lugar a errores de interpretación, a tener que repetir el documento en caso de tachadura y, en definitiva, a una elevada ineficiencia y una baja productividad”, lamenta Darias. Sin embargo, la inspección electrónica garantiza un volcado de datos automático, in situ y a tiempo real que elimina cualquier error de interpretación.

“Al utilizar un único sistema, la información de Salud Pública puede gestionarse de forma homogénea, facilitando además el seguimiento y evaluación de la actividad inspectora y la disponibilidad de los informes”, defiende. La inspección electrónica en Salud Pública implementada por el SCS supone, por tanto, “una mejora de la eficacia, la eficiencia, el rendimiento, la productividad y las condiciones de trabajo de los inspectores”, concluye.