El Specs colabora con la UPF (Universidad Pomeu Fabra de Barcelona) en el desarrollo de nuevas tecnologías que aborden el envejecimiento mediante la robótica, sensores poco invasivos o el tratamiento de señales. Las dimensiones que se abordan desde este equipo se centran en:

  1. La mejora de la calidad de vida con nuevas tecnologías.
  2. El cerebro y la mente como teoría.
  3. La reparación cerebral y los dispositivos biomimétcios.

"En nuestro programa estamos analizando todo un abanico de casos de neuroingeniería, neuroeducación, neurorrobótica, neuroestética, neurorrehabilitación… No se trata solo de construir herramientas para la neurociencia, sino avanzar y hacer progresar la condición humana a través de la neurociencia", comentó Verschure.

El Specs quiere aplicar la neuroingeniería en un proyecto en común con los hospitales barceloneses Parc Taulí, l'Esperança y el Vall d'Hebron. Uno de estos proyectos en Rehabilitation Gaming System, que consiste en técnicas de realidad virtual y vídeos para la rehabilitación tras un ataque de epilepsia o un accidente cerebrovascular.

Reglas básicas

Verschure también explicó que su trabajo se basaba en 2 reglas básicas partiendo del cerebro y poniéndolo a prueba con el mundo real. La primera era “si puedes entenderlo, puedes arreglarlo”, y la segunda, “si puedes entenderlo, puedes crearlo”. Así, el Specs examina la relación que mantendrá el ser humano con la inteligencia artificial dentro de poco.

"Los robots del futuro, que para nosotros son como colaboradores, actúan cada vez más de forma similar a nosotros y estamos intentando hacer que actúen con cerebros", puntualizó el investigador.

Por su parte, Edvard Moser no quiso pasar por alto el hecho de que los ordenadores ya han aprendido a hacer cosas por sí mismos antes impensable basándose en características del cerebro que ayudan a comprender el funcionamiento del mismo, según Moser. Un ejemplo de ello es el reconocimiento facial.

Cerebros de silicio

Los hallazgos más destacados del Specs se centran en las neuroprótesis, en concreto, el cerebro de silicio, que es una prótesis para el cerebro desarrollada por un sistema de circuitos sustitutos del cerebelo. Por el momento, este cerebro de silicio se ha implantado en ratas y está lejos de aplicarse en humanos.

El líder del IBEC considera que estas neuroprótesis podrían ser útiles para crear un sistema de circuitos que superara las consecuencias de los ataques de epilepsia, cuyas consecuencias son, muchas veces, devastadoras para los pacientes. La idea es empezar a pensar cómo utilizarlo en un futuro próximo.