El Sistema Sanitario Público de Andalucía (SSPA) ha integrado un sistema colaborativo médico-paciente como parte de su estrategia para potenciar el desarrollo tecnológico sanitario y el uso de nuevos canales de comunicación. La herramienta, presentada durante el XXI Congreso Nacional de Informática de la Salud, Infors@lud 2018, ha contado para su desarrollo con la participación de la Fundación para la Investigación Biomédica de Córdoba (FIBICO) la Fundación Pública Andaluza Progreso y Salud (ACSA) y el grupo Fujitsu, entre otros.

“El objetivo del sistema colaborativo médico-paciente es mejorar la seguridad y bienestar de los pacientes ante intervenciones quirúrgicas y procedimientos diagnósticos o terapéuticos mediante un sistema de control de la calidad asistencial que prevenga incidentes”, resume el desarrollador de negocio en sanidad de Fujitsu, Pedro Javier Jiménez, durante su conferencia en el congreso.

Según el Instituto Nacional de estadística, al que citó Jiménez, desde el año 2001, la esperanza de vida al nacer ha aumentado en 3,5 años y el riesgo de muerte se ha reducido en un 25,3%. “Los procedimientos ambulatorios se van sustituyendo progresivamente por internamientos hospitalarios de los pacientes; con el impacto en el sistema y en términos de calidad y seguridad para el paciente que ello conlleva”, explica.

El 52,6% de cancelaciones podría evitarse

Un estudio llevado a cabo sobre 39.115 procedimientos quirúrgicos obtuvo una tasa de cancelaciones del 6,5%, según ejemplifica Jiménez. La mayoría de estas cancelaciones correspondían a menores de edad, a cirugía mayor ambulatoria (CMA) y a fiebre (18%), no comparecencia del paciente (19,8%) y falta de tiempo (22,5%). Un segundo estudio, citado durante la conferencia evidenció una tasa de cancelación del 4,1% en 16.934 procedimientos quirúrgicos.

En esta ocasión, se debió a enfermedad aguda (25,7%), decisión personal del paciente (18%), no comparecencia (4%), preparación preoperatoria incorrecta (27,1%) y falta de recursos (25,2%). “El 52,6% de estas cancelaciones podría haberse evitado”, sentencia Jiménez. El sistema colaborativo médico-paciente cuenta con tres ramas para tratar de evitar estas cancelaciones: una aplicación móvil, una aplicación web y una arquitectura de servicios que las conecte.

La primera de estas ramas “gestionará las necesidades del ciudadano mediante recomendaciones y recordatorios para su seguimiento pre y posquirúrgico; mientras la segunda se centrará en el seguimiento clínico llevado a cabo por los sanitarios”, explica. En ambos procedimientos se tendrán en cuenta aspectos como el consentimiento informado, el control de la ansiedad perioperatoria, la información al acompañante sobre tiempos de espera, altas o soporte ortopédico posterior, etc.

A pesar del perfil pasivo al que se destina la herramienta -mayores de 70 año sin estudios ni conocimiento tecnológico- el 84% de los usuarios consiguió utilizar correctamente el sistema colaborativo médico-paciente. Durante estas sesiones de prueba “todos valoraron positivamente el diseño, muy visual en cuanto a dibujos y tamaño de la letra”, añade Jiménez. El sistema colaborativo médico-paciente ya ha sido aprobado y se encuentra en su fase final de desarrollo.