A estas conclusiones ha llegado un informe presentado en la Fundación La Caixa, titulado "Investigación e innovación: ¿qué nos jugamos?”, según el cual, las empresas españolas invierten el 0,57 del PIB en I+D frente al 1,07% de media comunitaria, según informa la agencia EFE. Para igualarse a Europa, España tendría que doblar la inversión, y para situarse en la media, debería triplicar la inversión en ciencia.

Luis Sanz, autor de uno de los documentos con los que se ha hecho este informe e investigador del Instituto de Políticas y Bienes Públicos (IPP) del CSIC, considera llamativa esta carencia en inversión española, ya que las compañías del Ibex 35 podrían implicarse más. Según detalló, en 2016 ganaron 40.000 millones de euros y solo habría sido necesario destinar un 15% a la inversión científica para situarnos a nivel europeo.

Por qué no se invierte en i+D

El informe considera que algunos de los factores que frenan la inversión en I+D son que las pequeñas y medianas empresas son las que predominan en el entramado empresarial español, y que las nuevas tecnologías o las empresas emergentes especializadas en biotecnología, nanotecnología… no tienen peso suficiente. A esto se le añade la poca cualificación de los directivos y el miedo a los riesgos empresariales.

El informe recuerda que España redujo la inversión en ciencia con la crisis, en contra de la opinión de los organismos internacionales. El resto de países mantuvo el compromiso con el i+D pese a sus propios problemas financieros.

Además, matiza la necesidad de mejorar los recursos para gastar el dinero en ciertas universidades y centros de investigación con más eficiencia. El informe destaca la valoración positiva que tienen los españoles por la ciencia, y lo bien considerados que están los investigadores en la sociedad.

El informe recoge que "debería suscitar una cierta preocupación que tanto las empresas como los gobiernos tengan un comportamiento alejado de las expectativas del sector más dinámico de la sociedad española, representada por los jóvenes y la población con niveles educativos más altos".

Paloma Miravitlles, otra de las autoras, señalo que España se arriesga a quedar atrapada entre los países pioneros en innovación como Estados Unidos, Japón o Alemania y las ventajas competitivas de los países emergentes.