La tecnología móvil se pone al servicio de la nutrición saludable y personalizada. Este es el objetivo de FISABIO (Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunidad Valenciana) que ha impulsado un proyecto de investigación a nivel europeo para desarrollar un servicio de nutrición personalizada basado en el uso de tecnologías móviles inteligentes.

Según detalla el Gobierno de la Comunidad Valenciana en una nota de prensa, Stance4Health, que es el nombre de este proyecto, busca potenciar la participación ciudadana mediante la adopción de patrones de alimentación saludable. Dentro de la tecnología móvil, este proyecto ha desarrollado un dispositivo portátil para el análisis diario de la composición corporal de cada persona y una prueba de diagnóstico in vitro para controlar la actividad de la microbiota intestinal.

Por otro lado, se diseñarán alimentos personalizados derivados de cereales y suplementos dietéticos individualizados y a medida, explica la nota de prensa. Estos alimentos se dirigirán a grupos de consumidores específicos: adultos y menores con sobrepeso, enfermedad celiaca o alergias alimentarias.

La primera fase de Stance4Health consistirá en la implementación de una aplicación móvil (i-Diet) que analizará la composición y funcionalidad de la microbiota intestinal en experimentos in vitro y en ensayos in vivo. Esta parte del proyecto está liderada por la investigadora del FISABIO Pilar Francino, que afirma que “Stance4Health pone el foco de atención en una dieta saludable que module nuestro microbioma dirigido a la promoción de la salud de la población en general y con necesidades especiales”.

Este proyecto se pone en marcha dentro del consorcio del que forma parte FISABIO y en el que se integran 19 socios de 8 países europeos (España, Alemania, Dinamarca, Rumania, Italia, Grecia, Bélgica, Reino Unido). La idea es que este proyecto de nutrición saludable a través de la tecnología móvil se desarrolle en los próximos 4 años.

Efectos de los alimentos en el microbioma

La primera fase de este proyecto sobre tecnologías móviles y nutrición saludable consistirá en incubar in vitro diferentes tipos de alimentos cocinados de distinta forma junto con extractos fecales. El objetivo es estudiar el efecto de estos alimentos sobre el microbioma, ha explicado la doctora Francino.

Con estos datos los investigadores crearán una base de datos que recoja los efectos específicos de los principales alimentos y platos típicos de la dieta que se siga. Esta información, explica Francino, “nos permitirá desarrollar los algoritmos del dispositivo portátil”. La investigadora del FISABIO resalta además que su grupo cumplirá una función determinante en el desarrollo de una red metabólica funcional de la microbiota intestinal junto al profesor Francis Planes y su equipo de investigadores de la Universidad de Navarra.

Además de estudiar la composición de la microbiota se analizará la función de la misma. Los investigadores estudiarán la función de los metabolitos que producen las bacterias y que interactúan con el metabolismo y el sistema nervioso. La finalidad es llegar a modular la producción de estos metabolitos en función de los alimentos que se vayan a ingerir, explica la investigadora.