Francisco Ciruela ha sido premiado por el desarrollo del primer fotofármaco analgésico, el JF-NP-26, que se activa por la luz y tiene amplias aplicaciones terapéuticas para combatir el dolor. Ciruela, profesor de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad de Barcelona y del Instituto de Investigación Biomédica del IDIBELL de Barcelona, ha recibido el Premio de La Cátedra Extraordinaria del Dolor de la Universidad de Salamanca-Fundación Grünenthal por su investigación preclínica.

El desarrollo de este fotofármaco supone un avance importante en la optofarmacología, un campo muy novedoso basado en la utilización de la luz para controlar la actividad de los medicamentos. El trabajo de Francisco Ciruela ha sido en cooperación con Amadeu Llebaria, del Grupo de Química Médica y Síntesis del Instituto de Química Avanzada de Cataluña.

Según informan desde la Universidad de Barcelona, el fotofármaco es lo que se conoce como un photocage, una molécula inactiva hasta que le da luz. La molécula no es tóxica ni siquiera en dosis elevadas, y cuando se ha administrado en animales no se han detectado efectos farmacológicos hasta que el tejido diana se irradiaba con una longitud de onda de 405 nm.

“En el ámbito clínico, no existe precedente en el uso de la optofarmacología para mejorar el tratamiento del dolor ni de ninguna patología relacionada con el sistema nervioso”, aseguró Francisco Ciruela. El profesor quiso detallar que en el ámbito preclínico este es el primer fotofármaco creado especialmente para el tratamiento del dolor in vivo.

Estos premios son un reconocimiento a los hallazgos más vanguardistas desde un punto de vista farmacológico, experimental, clínico y epidemiológico, y se entregaron el pasado 27 de enero. Además de Francisco Ciruela, también se ha galardonado a Enrique Lluch (Universidad de Valencia) por sus mapas de frecuencia del dolor en los afectados por artrosis de rodilla.