NIMA se ha presentado como un producto rápido, sencillo y cómodo, puesto que su tamaño es inferior al de un teléfono móvil y puede utilizarse en alimentos de todo tipo, “desde sopas y salsas, hasta fritos o productos de panadería”, tal como reza la web oficial.

Presume de ser el testador de gluten más rápido de mercado, ya que detecta trazas de esta sustancia de hasta 20 partes por millón en poco más de 2 minutos. El mecanismo se basa en cápsulas, de un solo uso, rellenas de la muestra química que revelará la presencia de estas proteínas.

Una vez introducido el alimento en la cápsula, y esta en el aparato, el usuario deberá agitar el dispositivo y esperar a que un sensor analice la mezcla. En este punto aparecerá una cara sonriente para indicar que el alimento es seguro para el paciente o un icono de trigo junto al texto “gluten found”.

El dispositivo, en fase beta, ya ha sido testado en más de 3.000 muestras de bebidas o alimentos y se encuentra a la venta por 199 dólares. Según estimaciones de los desarrolladores y estadísticas de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), se estima que unos 15 millones de pacientes en EE. UU. son alérgicos, y podrían beneficiarse de este dispositivo u otro similar.

“Cada vez más, los productos aparecen etiquetados en el menú, pero incluso así, el paciente está jugando a la ruleta rusa”, advierte la cofundadora y presidenta ejecutiva de NIMA, Shireen Yates, “pueden producirse errores de comunicación, contaminación cruzada… nunca se sabe”.

Yates y su equipo aspiran a que “la hora de la comida sea un momento de disfrute y no de ansiedad; el paciente debe poder confiar en los alimentos que está consumiendo” dice, “la transparencia en la comida es la mejor herramienta para que estas personas intolerantes al gluten puedan tomar decisiones informadas y saludables”.