Según ha explicado Juan de Dios Izquierdo, director general de la escuela profesional de nuevas tecnologías CICE, “la impresión en 3D de prótesis facilita que no se tenga que estar diseñando esta prótesis en un país donde no haya inversión en I+D ni médica que permita la fabricación de la prótesis”. “Con lo cual”, ha explicado, “este producto, que es relativamente barato, lo llevas a ese país y un protésico realiza el diseño y lo único que tiene que hacer la persona en ese país es imprimirlo”.

“Lo importante no es tanto el resultado de la impresora sino acercar productos que a determinados públicos les resultaría complicado acceder”, ha añadido Juan de Dios Izquierdo. Tal y como ha señalado el director general de CICE, lo fundamental en la impresión en 3D es el diseño. Este requiere de un software específico que puede ser 3Dmax, Autocad e incluso Photoshop. Eso sí, a la hora de imprimir hay que tener una serie de especificaciones muy concretas para preparar la pieza en sí.

Existen distintos materiales. Es más común es el PLA, un material muy parecido al plástico. Existen otros materiales más flexibles, pero también se puede imprimir en madera y en cobre. “Se trata de un procedimiento sencillo que consiste en introducir un hilo que sube hasta la cabeza de la impresora 3D que está a 200 º C. Para hacernos una idea, es como una manga pastelera que va derritiendo el hilo y creado por capas la figura que previamente hemos diseñado”, ha señalado. Sin duda la impresión 3D ha supuesto un importante avance en campos tan importantes como la medicina ya que, además de las prótesis, se pueden diseñar prototipos que permitan a los médicos seguir investigando y ampliando sus conocimientos sobre un modelo que previamente han diseñado y que reúne las características del original.