Una metodología de diseño computacional innovadora aplicada a la tecnología háptica ha sido desarrollada por Miguel Ángel Otaduy, profesor de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) e investigador de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática. El experto ha recibido una beca de investigación de la Unión Europea dotada con 1.968.812 euros con el objetivo de desarrollar esta tecnología en profundidad en los próximos 5 años. 

La subvención forma parte de la convocatoria europea llamada Consolidator Grant y se utilizará para investigar en tecnología háptica, que consiste en “la activación del sentido del tacto aplicando fuerzas, vibraciones o movimientos al usuario”, según ha resaltado la URJC en una nota de prensa. El proyecto pretende explorar nuevas formas de recrear tecnológicamente el sentido del tacto, pues aún no se conoce lo suficiente y apenas se ha explotado en el campo de la tecnología, señalan los expertos.

Según señala el experto, el proyecto innovará en 2 líneas de aplicación de la tecnología háptica importantes:

  1. Dotación a los diseñadores de objetos cotidianos como la ropa y de herramientas para diseñar propiedades táctiles, textura, ergonomía, etc.
  2. Nuevas maneras de interactuar con la tecnología a través del tacto.

El proyecto TouchDesign, concedido por el Consejo Europeo de Investigación (ERC, European Research Council), tiene como finalidad lograr nuevos avances en los campos de biomecánica de contacto, modelado perceptual y diseño computacional, entre otros. Por otra parte, las becas Consolidator Grant, concedidas por el ERC, se otorgan a destacados investigadores de cualquier nacionalidad y edad con, al menos, 7 y hasta 12 años de experiencia después del doctorado.

La tecnología háptica y los dispositivos de tacto virtual “nos permiten tocar y sentir los objetos que vemos en un ordenador”. Asimismo, “un mayor conocimiento del tacto nos permitirá revolucionar esa tecnología”, además de que "tendrá numerosas aplicaciones prácticas”, explica Miguel Ángel Otaduy. La investigación sobre dicha tecnología debe realizarse en una organización de investigación pública o privada ubicada en uno de los estados miembros de la Unión Europea o países asociados.