En pleno debate nacional repleto de polémica sobre si el género masculino para referirse a ambos sexos (médico y médica, doctor, doctora…) es adecuado o no (en español, el masculino incluye a ambos sexos), la Universidad de Cornell en Nueva York aporta su granito de arena con un curioso estudio publicado en PNAS que deja en entredicho que la Ciencia es sexista. Esta investigación asegura que hay el doble de probabilidades de que se mencione a un investigador por sus apellidos y a una investigadora solo por su nombre.

Sinc Stav Atir, autor principal del estudio, explica que el objetivo de la investigación era demostrar que la gente se refiere a los investigadores de un modo diferente según sean profesionales masculinos o femeninos, ¿sexista? Tal y como asegura Stav, esta diferencia de denominación afecta al prestigio que se atribuye a las personas.

“Queríamos saber si las personas son más propensas a llamar más a los hombres por su apellido en ambientes laborales. Otro de los aspectos que pretendíamos probar es si el uso del apellido o el nombre para referirse a un profesional influye en cómo es percibido dicho individuo”, declaró el investigador a la agencia SINC.

La investigación se llevó a cabo con 3.700 participantes y se detectó que, en los ámbitos de gran competitividad, especialmente en la Ciencia, pero también extensible a otras disciplinas como la Literatura o la Política, hay sexismo a la hora de mencionar a las personas. Las repercusiones de esto… por lo visto, según apuntan desde la universidad, aquellos científicos llamados por el apellido fueron más merecedores de un premio que las llamadas por el nombre.

Stav Atir afirma que esta diferencia en la denominación afecta al prestigio porque si llamas a una persona por su apellido parece más eminente que si lo haces por el nombre. A esto se le añade que la fama, el estatus y el reconocimiento parecen ser más dignos de alabanza cuando se antepone el apellido. Según la National Science Fundation, los científicos mencionados con el apellido fueron un 14% más merecedores de un premio.

¿Por qué nadie se refiere a Einstein como Albert pero el apellido Curie está inseparablemente unido al de Marie? Darwin, Copérnico, Fleming, Pasteur… la Ciencia está llena de ejemplos como estos en los que se manifiesta que puede existir una brecha de prestigio que hagan de la Ciencia algo sexista. “Esto puede explicar de alguna manera la persistencia en una representación insuficiente de las mujeres en los campos de alto estatus, como la Ciencia, la Tecnología, la Ingeniería y las Matemáticas”, concluye el experto.