Su andadura en el ámbito de la Medicina comenzó en el Parc de Investigaciones Biomédicas de Barcelona donde buscaban un químico para colaborar en el desarrollo de radiofármacos de uso humano. Raúl Herance se incorporó en el Instituto de Alta Tecnología, donde pasó 10 años e inició su relación con el sector salud.

Según destaca Herance, esta etapa le permitió entrar en contacto con el mundo médico, farmacéutico y biotecnológico. Una beca Miguel Servet le permitió adentrarse en la nanomedicina aplicada al tratamiento de la diabetes en el Hospital Doctor Peset y tras esta etapa se incorporó al Cibbim, donde continúa dedicándose a la nanomedicina, “menos de lo que me gustaría”, reconoce. Su línea de trabajo está orientada, fundamentalmente, a la imagen médica molecular.

Los marcadores y agentes de contraste son parte de su día a día. Tal y como explica Raúl Herance “existen muchos en desarrollo, especialmente dentro de la medicina preventiva y personalizada, puesto que requiere una serie de agentes mucho más completos para poder diagnosticar una patología o poder manejar esa enfermedad de una forma más adecuada”.

La ausencia de un marco regulatorio, un problema

Su trabajo se centra, sobre todo, en la utilización de isótopos radioactivos. Este investigador asegura que, en el caso del PET, existen muchos en el mercado, sin embargo, denuncia que “hay una deficiencia de trazadores en el caso del PET”. Según explica, se dispone de muchas investigaciones en torno a estos agentes y existe evidencia de su alta potencialidad, pero el problema surge en relación al marco regulatorio.

“Un fármaco que se administra a un humano y cuya dosis está por debajo de los 10 microgramos se le considera igual que un paracetamol; por lo tanto, para una compañía pequeña o en este caso, para el sector público, tener un laboratorio pequeño para llevar a cabo todo esto, es excesivamente caro”, destaca Raúl Herance.

Los procesos regulatorios para este tipo de sustancias “no son más exigentes. Básicamente, la ley que rige a ambos compuestos es la misma”, añade. “Es decir, la persona que está fabricando 2 toneladas de paracetamol tiene la misma regulación que el que hace 10 microgramos de un compuesto que está en microdosis, que no tiene ningún efecto farmacológico, pero que, al administrarse en humanos ya se le considera fármaco”.

Esta problemática con el marco regulatorio “dificulta el traslado, porque estos sistemas están pensados con una normativa que lleva 15 años vigente y no se ha modernizado de acuerdo a la actualidad”, destaca Raúl Herance.

Imagen molecular y diabetes

Herance asegura que la imagen molecular contribuye “bastante” en el diagnóstico de patologías como la diabetes. Su principal aportación es el permitir una medicina personalizada, afirma el investigador. “El hecho de tener marcada la glucosa me sirve para determinar la insulinorresistencia en diferentes órganos y tejidos”, apunta. “Me permite observar, in vivo, cómo se comportan diferentes tipos de fármacos, y hacer agrupaciones de pacientes en función de la gravedad de esta enfermedad en órganos y tejidos concretos”.