Se trata de una tecnología desarrollada por el Instituto Auxologico Italiano (IRCCS) que consiste en dos pantallas verticales y una horizontal sobre la que camina el paciente con unas zapatillas especiales que protejan la superficie.

El enfermo puede “desplazarse” por el espacio gracias a un mando mientras un ordenador monitoriza sus constantes vitales. Las tareas se desarrollan como una especie gamification en la que el profesional -psicólogo, fisioterapeuta o terapeuta ocupacional casi siempre- va fijando objetivos para el “jugador”.

Las sesiones, que duran entre 45 y 60 minutos, pueden someter al paciente a situaciones de la vida cotidiana u otras más extremas dependiendo de su patología. Así, por ejemplo, los pacientes con estrés, ansiedad o fobias podrán enfrentarse a sus situaciones límite en un entorno controlado.

El invento surgió para tratar los síndromes de guerra de veteranos estadounidenses, pero ahora la misma tecnología puede servir para ayudar a pacientes con demencia senil a orientarse en el entorno y saber regresar a casa. Se trata en definitiva de un juego terapéutico capaz de abordar desde trastornos cognitivos hasta alteraciones motoras.

Un prototipo de la “cueva” será trasladado próximamente al Hospital de San Luca, en Milán, donde los pacientes podrán probarlo en compañía de médicos geriatras o neurólogos. Allí se implementarán nuevos programas de software para el control de la respiración y el tratamiento del insomnio.