La distrofia muscular miotónica podrá combatirse gracias a un dispositivo llamado “músculo en un chip”, un desarrollo del Instituto de Bioingeniería de Cataluña. Este chip, de un tamaño inferior a una tarjeta de crédito, permitirá llevar a cabo tratamientos en condiciones similares a las que se dan en el cuerpo humano.

El chip ha sido desarrollado por Javier Ramón, investigador del grupo de biosensores del instituto, y su equipo para poder luchar contra esta enfermedad incurable y degenerativa que se da en uno de cada 8.000 nacimientos. La distrofia muscular, informan desde la agencia SINC, reduce la masa muscular afecta, sobre todo, al sistema nervioso central y al corazón.

Desde el instituto han reprogramado los fibroblastos de los pacientes y han creado tejido muscular esquelético con bioimpresión en 3D. Para obtener un tejido muscular funcional, han estimulado la contracción con un campo eléctrico consiguiendo un tejido capaz de expresar los metabolitos, medibles con citocinas e interleucinas, 2 proteínas imprescindibles en las enfermedades raras y autoinmunes.

Este chip para la distrofia muscular usa las células del paciente para los casos miotónicos tipo 1 (DM1). También monitoriza la enfermedad de forma personalizada y permite estudiar los medicamentos en condiciones bastantes parecidas a las que se dan en el cuerpo humano; esto supone una alternativa a la experimentación animal.

Prototipo funional

Cuando se ha conseguido tejido funcional, se integra en un dispositivo llamado biorreactor que le llegará al tejido a través de canales de microfluídica. Además, dispone de unos electrodos que aplican el campo eléctrico y biosensores que miden los metabolitos y ofrecen información en tiempo real para el estudio.

"Con este dispositivo valoraremos la eficacia de los fármacos relacionados con la distrofia muscular de manera personalizada, sin el uso de animales, mediante el cultivo de células musculares del propio paciente", comenta Javier Ramón.

Este trabajo pretende llevar a la práctica clínica ciertos proyectos relacionados con la distrofia muscular y ya va por una fase avanzada de investigación. Ramón calcula que las últimas fases del proyecto podrían ponerse en marcha en breve y al acabar 2019 dispondrían de un prototipo funcional.