El estudio ha descubierto que la levadura de la cerveza modifica las cantidades que genera de una enzima, lo que resuelve esta situación evolutiva, según informan desde la universidad. El trabajo, que se ha publicado en Nucleic Acids Research, está liderado por José Enrique Pérez, del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Ciencias Biológicas, quien también ha contado con la colaboración de Abhi Singh (Universidad de Delaware) y Sebastián Chávez (Universidad de Sevilla).

La investigación asegura haber confirmado que el reparto de la mayoría de los componentes en la división celular entre las células hijas se puede hacer de un modo equitativo según el tamaño de cada célula resultante. En el reparto de genomas, no se puede evitar dar a cada una de las células hijas la misma cantidad, lo que crea una asimetría de cantidades entre los componentes celulares y el genoma.

La levadura de la cerveza (Saccharomyces cerevisiae) se usó como modelo de trabajo porque tiene una división por gemación asimétrica. Los autores vieron que esto podría provocar desajustes fatales en algunos procesos moleculares. La gemación, tal y como informan desde la universidad, es una reproducción asexual caracterizada porque la célula madre crea 2 células hijas de dimensiones distintas pese a que el núcleo se divide por mitosis en 2 partes idénticas.

Queda demostrado con este estudio, según sus autores, que la levadura modifica el control sobre la cantidad total de las enzimas que sintetizan ARN (ácido ribonucleico) y ARN polimerasas, para evitar el exceso perjudicial que se produciría en las células hijas más pequeñas si continuasen con la división celular simétrica.

“De esta forma podemos decir que la evolución ha modelado de forma diferente la regulación global de la síntesis de ARN en las células con división simétrica o asimétrica para ajustar cada una a sus necesidades”, concluye José Enrique Pérez.