La industria sanitaria es un sector incapaz de hacer frente, por el momento, a este tipo de pirateo, y aún depende mucho de los sistemas de protección anteriores. El mundo digital evoluciona a pasos agigantados, por lo que cada vez se exponen a más ataques y la seguridad queda relegada a un segundo plano en beneficio de las nuevas tecnologías.

Es importante comprobar todos los dispositivos médicos y asegurarse de que no tengan defectos de seguridad que los deje en una situación de indefensión de cara al paciente. Tanto estos dispositivos de salud como los ordenadores personales y los servidores corporativos pueden parchearse para resolver los puntos débiles de seguridad.

Proteger los dispositivos y redes con sistemas de defensa es imprescindible para evitar ciberataques. Un ejemplo sería antimalware, que es un servicio de inspección de paquetes de firewall. Extremar las precauciones cuando se accede a datos confidenciales desde el teléfono móvil es de vital importancia para proteger la privacidad del paciente, y nunca hay que marcar la opción de recordar contraseña por muy cómodo que le resulte al facultativo. Autentificar sesiones es el método más seguro para acceder a los datos aun suponiendo que alguien hubiera accedido a las contraseñas.

Hasta el día de hoy, la industria sanitaria y los proveedores se seguridad de red tratan de encontrar un equilibro para proteger el sistema sanitario de manera que seguridad y tecnología puedan desarrollarse en el mismo camino sin que suponga una amenazada para el paciente.