La radiación solar permite eliminar medicamentos y contaminantes del agua mediante fotocatalizadores basados en nanoestructuras con semiconductores y arcilla, según informa la agencia SINC. La presencia de fármacos y productos de cuidado personal (contaminantes emergentes) son una gran preocupación que pone en riesgo la salud y el medio ambiente al ser, la mayoría, disruptores endocrinos.

 Los actuales métodos para el tratamiento de aguas no eliminan los contaminantes debido a la dispersión y a las bajas concentraciones. La mayoría de las investigaciones se centran en optimizar las tecnologías para que el tratamiento de aguas elimine los contaminantes correctamente.

La fotocatálisis se basa en el uso de un semiconductor que oxida los compuestos orgánicos si se someten a radiación. Esta técnica transforma la energía solar en energía química y degrada los distintos contaminantes, explica la agencia de noticias. Para desarrollar los fotocatalizadores se basaron en heteroestructuras que degradaban contaminantes como el fenol y algunos colorantes.

Los científicos han desarrollado fotocatalizadores para que degraden fármacos, una vez conseguidas nanoestructuras basadas en TiO2-ZnO y Zr-TiO2 apoyadas en una arcilla deslaminada a través de un método sol-gel modificado.

“El dióxido de titanio es el semiconductor más utilizado debido a sus propiedades: alta estabilidad química, no toxicidad, biocompatibilidad y fuerte poder redox. Con el fin de mejorar el rendimiento fotocatalítico de los catalizadores de TiOy mejorar la eficacia bajo luz visible, la estrategia de nuestro grupo se ha centrado en la síntesis de fotocatalizadores en los que se ensamblan diversos semiconductores acoplados sobre un soporte poroso”, comunicó la coautora del estudio, Monserrat Tobajas.

La investigación concluyó con que el catalizador con 0,5% de ZnO y el dopado con un 2% de Zr eran los más eficientes, y conseguían conversiones mayores al 90% que mostraban velocidades de reacción más adecuadas. Pese a que solo se mineralizó a los fármacos un 50%, se redujo la toxicidad de la disolución del analgésico inicial, porque los productos, dicen los investigadores, eran ácidos de cadena corta de baja toxicidad.