En este marco, sentenció que “dentro de poco habrá cosas ya conocidas que revolucionarán a través de la tecnología”. Según él, la robótica se pondrá al servicio de los enfermos, los fármacos llegarán antes a los usuarios con la Medicina Exponencial y la Inteligencia Artificial, y las mentes cognitivas generarán patrones similares a un cerebro… es la medicina del futuro.

Joaquín insistió en que la Inteligencia Artificial supone el paso del dato a la información y al conocimiento y, por lo tanto, es lo que cambiará el futuro sanitario tal y como hoy lo conocemos. Uno de los inconvenientes es que no todos los países podrán acceder a estas innovaciones, lo que generará unas desigualdades sociales abismales, matizó el ponente.

Francisco Morcillo, CEO en MB3 Gestión y experto en smart cities, explicó cómo las ciudades pueden evolucionar con la tecnología. La smart city transforma lo que se conoce hasta ahora, digitaliza e hiperconecta al ciudadano, mejora la gobernanza, en definitiva, se modifica bajo un concepto de mejora.

Por su parte, Luis Lombardero, director general de Bureau Veritas Business School, quiso concluir con que, a más tecnología, más bienestar y más empleo, en contraposición a lo que cree la mayoría, que considera a la inteligencia artificial como una amenaza. El desarrollo tecnológico ayuda, dijo, a las empresas a crear empleo porque con él aparecen nuevas oportunidades.

La Inteligencia Artificial facilita la comercialización del fármaco

Joaquín Mariano explicó cómo la inteligencia artificial hace patrones algorítmicos para aprender mediante la programación. La máquina va aprendiendo sola y, en función de ese aprendizaje, simula patrones de comportamiento a nivel molecular o digital que hacen que se reduzcan los tiempos en los cuales un caso de éxito o de fracaso de una molécula funciona o no. Si una molécula se lleva a patrones digitales, la experimentación con animales o humanos deja de ser necesaria, lo que acorta mucho la fase de producción y salida comercial.

Logros de la Medicina Exponencial

Joaquín quiso mencionar algo antes impensable en Medicina Exponencial que ya se hubiese conseguido. El ejemplo fue que IBM ha logrado almacenar todos los patrones de fármacos por tipología, por segmentación poblacional, por tumor, por metástasis, por tamaño… y otras características que facilitan la clasificación.

Todos estos datos son metidos por los oncólogos profesionales de grandes hospitales. Cuando el médico mete datos, le sale automáticamente a nivel algorítmico el mejor tratamiento para ese paciente según su código genético, edad, patrón familiar, dónde vive y sus antecedentes genéticos.

Antes, un oncólogo podía llegar a leer 40 artículos al mes, pero las revistas científicas publican 40 artículos diarios. Toda esa información puede incluirse en un único repositorio y quedar al servicio del médico, que conseguirá un tratamiento compartido por con el paciente. Este tratamiento está más ajustado a la realidad y permite ajustar errores probando fármacos destinados a una persona según su mapa genético.

“La medicina personalizada trata de buscar patrones individuales para dar con el tratamiento correcto en el tiempo correcto y con la dosis correcta”. Joaquín Mariano.