El satélite TGO tiene como finalidad analizar en detalle la composición de la atmósfera de Marte, buscando gases o restos de metano que den pistas sobre procesos geológicos activo y biológicos. Este proyecto tratará de responder a la constante pregunta que la comunidad científica se planeta: ¿hubo vida en el Planeta Rojo alguna vez?

El TGO estudiará el planeta durante un mínimo de un año marciano (dos años terrestres). Para sus estudios, utilizará 4 instrumentos, uno de ellos es NOMAD (Solar Occultation in theInfraRed and Nadir and OccultationforMArs Discovery), que incorpora un espectrómetro ultravioleta y 2 de infrarrojos de alta resolución para identificar componentes en la atmósfera de Marte.

Este instrumento puede medir compuestos minoritarios hasta 100 veces mayor que los dispositivos usados a día de hoy. Mediante la técnica de la ocultación solar (observar amaneceres desde su órbita y puestas de sol) podrá deducir los componentes que forman la atmósfera.

El Instituto Universitario de Microgravedad Ignacio da Riva (IDR) de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) participa en el desarrollo de NOMAD desde el principio con el Plan Estatal de Investigación Científica, Técnica e Innovación. Pertenece a un consorcio capitaneado por el Institutd' Aéronomie Spatiale de Belgique que incluye al Instituto de Astrofísica de Andalucía.

Contribución española

La contribución del IDR y de la UPM consiste en apoyar la ingeniería de los equipos para asegurar un buen diseño y funcionamiento que garantice la supervivencia durante el lanzamiento y la operación. La UPM ya había hecho estas actividades en misiones anteriores como Rosetta o Solar Orbiter.

El IDR ha diseñado el subsistema de control térmico de NOMAD, cuyo objetivo es controlar que las temperaturas de los componentes se encuentren en el intervalo para el que han sido diseñadas y los gradientes no superen los límites previamente establecidos. ExoMars supone un reto en cuanto al diseño del control de las temperaturas, según aseguraron desde el IDR y la UPM.

El investigador principal del proyecto es Gustavo Alonso, profesor de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Aeronáutica y del Espacio. Él mismo asistió al lanzamiento y se mostró afortunado por ser parte esencial de esta misión, que le permitirá recoger información de Marte y materializar los esfuerzos de los últimos años.