A estas conclusiones ha llegado un equipo de investigadores del IRB Barcelona dirigido por el profesor Marco Milán. El estudio, publicado en la revista Nature Communications, establece un nuevo actor involucrado en el crecimiento de las alas de este tipo concreto de mosca, que se estudia desde hace más de 100 años.

En las conclusiones se asegura que la vía de señalización JAK/STAT es imprescindible para saber dónde, cómo y cuándo se desarrollan las alas de la mosca. Hasta ahora, esta señalización era importante por relacionarse con el crecimiento de tumores y ciertos procesos inflamatorios.

Los hallazgos llevan a investigar las posibles implicaciones de esto en las enfermedades congénitas de desarrollo que impliquen una malformación en las extremidades. Existe una relación entre las moléculas y los mecanismos que forman parte del desarrollo de los apéndices en invertebrados y vertebrados, según Ana Ferreira, participante del estudio.

“Los patrones de construcción de moscas y humanos son muy similares y los mecanismos moleculares básicos están conservados a lo largo de la evolución. Compartimos mucho de la biología básica y en repetidas ocasiones vemos que lo encontrado en mosca se replica en humanos”, aseguró Marco Milán.

En una primera fase, JAK/STAT colabora con Wingless (Wnt en humanos) para concretar dónde se hará el ala. Después, ayuda a que las células productoras de Hedgehog (Sonic hedgehog en humanos) estén vivas y proliferen para expresar el Dpp (BMP, en humanos), que organiza el patrón y el crecimiento del ala. Y, por último, reduce el campo de actuación de Dpp para que el ala crezca en el lugar exacto y no en otro.