El dispositivo está formado por material poroso de 10 nanómetros cargado de un marcador fluorescente y cerrado por un aptámero concreto de cocaína que funciona a modo de puerta. El aptámero (ácido nucleico de cadena sencilla) se une fácilmente a la cocaína, su diana, y se mantiene cerrado ante cualquier otra sustancia, según explica Lluís Marsal, líder del proyecto.

Este descubrimiento, publicado en la revista Scientific Reports, según informan desde BioTech, es pionero en usar la alúmina porosa como acceso molecular, y es un punto de partida para la detección de compuestos biológicos y químicos en el campo científico, técnico, de la salud y del medio ambiente.

Ramón Martínez Máñez, director científico del CIBER-BBN y director del Instituto Interuniversitario de Investigación de Reconocimiento Molecular y Desarrollo Tecnológico, comunicó que este es un mecanismo por el que el estado cerrado o abierto se controla por estímulos externos, en este caso por la droga.

Por su parte Marsal, coordinador del grupo de investigación Nanoelectronic and Photonic Systems (NePhoS) de la URV y catedrático de Tecnología Electrónica del Departamento de Ingeniería Electrónica, Eléctrica y Automática, explicó que la mayor novedad es el uso de placas de aluminio poroso, de fácil manejo y posibles de reutilizar.