Los artífices de esta investigación han sido un grupo de científicos del CNIC (investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares) que forman parte de la competición celular, un proceso mediado por niveles del gen Myc, de gran importancia para la pluripotencia y el desarrollo embrionario, según informan desde el centro.

Miguel Torres, coordinador de la investigación publicada en Developmental Cell, explicó que si los embriones de los mamíferos tenían pocas decenas de células, algunas de estas eran capaces de dar lugar a todos los tipos celulares en el proceso de diferenciación celular. A este proceso se le denomina pluripotencia, y es imprescindible para que el embrión conserve y expanda a las células durante varios días hasta que se genere un nuevo ser vivo. En este proceso, las células pasan de estado más pluripotente a la diferenciación.

Tal y como informan desde el CNIC, todavía no se había podido explicar la paradoja de por qué morían muchas células pluripotentes durante la expansión de una manera espontánea. Lo que sí se sabía es que las células pluripotentes vecinas comparaban entre sí los niveles del factor Myc, un mecanismo de control de la capacidad de crecimiento y proliferación de las células. Las células con menos Myc mueren por la competición celular, pero no se sabía a qué se debía la existencia de células con distintos niveles de este factor en la población pluripotente del embrión.

Morir o sobrevivir

Desde el CNIC se han empleado células pluripotentes donde una señal fluorescente señalaba la cantidad de Myc en las células vivas. Además, se ha perfilado una herramienta que analiza la imagen para filmar grupos de imágenes de células pluripotentes, medir los niveles de Myc de las células y observar cómo deciden morir o sobrevivir.

“El estudio demuestra que los niveles de Myc revelan el estado de diferenciación de las células; aquellas con más Myc son más naive -más pluripotentes- y aquellas con menos Myc son más primed, -más diferenciadas-“, comentó el doctor Torres.

Este hallazgo implica que las células pluripotentes no son puras. Cuando se procede a la división celular, las células hijas manifiestan una acusada tendencia a heredar el nivel de Myc y la diferenciación de sus progenitoras. Por eso, al bloquear la competición celular se detectó que se acumulaban células diferenciadas entre las células pluripotentes.

https://youtu.be/foPAbfXX4w8

Los investigadores comprobaron que cuando el embrión acumulaba suficientes células pluripotentes para crear al nuevo ser vivo, conseguía que las poblaciones de células bajaran sus niveles de Myc a la vez, impidiendo así la muerte por competición celular. Así, empezaban el proceso de diferenciación.

Covadonga Díaz-Díaz, autora principal, y su equipo concluyeron que la competición celular mediada por los niveles de Myc se comportaba como un sistema de control social entre su vecindario, razón por la que los embriones protegían la pureza de las células pluripotentes eliminado aquellas células que pretendían diferenciarse antes de tiempo.

“Mientras que su capacidad de regular el crecimiento y proliferación celular es esencial y positivo en células embrionarias, esa misma capacidad hace que su exceso en las células de individuos adultos sea una de las primeras causas del cáncer en el ser humano”, concluyeron los investigadores.