El material multirrespuesta cambia su conductividad eléctrica en presencia de compuestos orgánicos volátiles como el ácido acético. Los científicos subrayan que el material ha sido construido con reactivos económicamente viables y puede obtenerse fácilmente, tanto como láminas de espesores nanométricos como micrométricos. Pertenece a una familia de compuestos químicos conocida como polímeros de coordinación, cuyos bloques de construcción son principalmente iones de metales de transición y ligandos orgánicos.

El compuesto multirrespuesta tiene como ligado orgánico la aminopirazina, que posee grupos funcionales, los cuales le permiten reconocer otras moléculas a través de la formación de enlaces de hidrógeno. Además, posee la capacidad de enlazarse al ioduro de cobre, lo que forma cadenas que presentan interesantes propiedades eléctricas y luminiscentes.

Según explican los investigadores, el compuesto multirrespuesta se obtiene mediante una síntesis directa en un solo paso a 25ºC, lo que da lugar a una estructura laminar formada por cadenas de cobre y yodo flexibles que se comportan como un muelle. Estas cadenas acortan, o alargan sus distancias y sus ángulos en función de los estímulos que se le apliquen.

“Según se ajusten las condiciones de síntesis, podemos reducir o ampliar el tamaño de las láminas desde unas micras a unos nanómetros y viceversa, sin cambiar su estructura, ni composición. En ambas dimensiones el compuesto presenta propiedades similares. Para entender su comportamiento nos ayudamos de distintas técnicas experimentales y también de cálculos teóricos”, detallan los autores.

Las posibles aplicaciones de estos materiales son variadas: ventanas inteligentes, pinturas termocrómicas o sensores de movimiento. En el caso de materiales que responden a la vez a distintos tipos de estímulos las posibilidades se amplían. Este tipo de materiales multirrespuesta ganan cada vez más atención en industrias como la aéreo espacial.