La Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la Unesco ha puntualizado que la especie de cianobacterias descubiertas en aguas canarias por las altas temperaturas era la Trichodesmium erythreaum, una especie sin incluir entre las especies de microalgas y cianobacterias nocivas para el hombre.

Soler publicó un informe a principios de verano en el que analizaba muestras de cianobacterias de las Islas Canarias, en las que indicaban que el único efecto conocido hasta hoy del contacto humano con las microalgas en altas concentraciones era la irritación de las mucosas, y en consecuencia la urticaria y el prurito.

En este certificado, el científico explicaba que, en muy altas concentraciones, las cionabacterias podían ser tóxicas para invertebrados marinos y peces, pero no para seres humanos. Estudios de laboratorio van más allá y relacionan las altas concentraciones de Trichodesmium erythreaum con los tumores primarios de hígado en ratones.

Tal y como cree Soler, este punto es el que ha podido causar la malinterpretación de la noticia con las microalgas. En el informe, solo asocia la cianobacteria encontrada en Tenerife y El Hierro con la información de la que ya se disponía: que no es nociva más allá de la irritación mucosa en contacto prolongado.

"Es un fenómeno natural relacionado con el cambio climático y con un año que está siendo anormalmente cálido", y no tiene nada que ver con vertidos de aguas por la actividad humana, determinó el taxónomo.