Cuerpos apoptóticos no son deshechos.

Los cuerpos apoptóticos, pequeñas vesículas originadas por la fragmentación celular, liberados durante el proceso celular  no son simples residuos. Una investigación señala que tienen mensajes que inducen la proliferación o muerte de las células que los ingiere. En el estudio han participado las universidades madrileñas de Alcalá y la Autónoma.

“Los resultados confirmaron nuestra hipótesis, ya que mostraron que cuerpos apoptóticos indujeron apoptosis en las células receptoras”. Ana Fernández, autora e investigadora de la UAM.

Los cuerpos apoptóticos están rellenos de fragmentos nucleares agrupados aleatoriamente, orgánulos y porciones de citoplasma. A los cuerpos apoptóticos no se les había atribuido más función que la fagocitosis y degradación por células vecinas. Durante los últimos años, algo indicó que podían causar respuesta en las células que los fagocitaban.

Toxicidad del cisplatino

Los investigadores se preguntaron si estos cuerpos originados por células proximales tubulares en apoptosis podían extender la activación de la muerte apoptótica a células proximales tubulares intactas. Esto tenía que suceder tras exponerlas las células al fármaco antineoplásico cisplatino, tal y como recoge Biochim Biophys Acta -Molecular Basis of Disease.

El cisplatino induce toxicidad del 40% en el riñón, razón por la que se limita su uso. El daño a las células del túbulo proximal hace que se suprima el tratamiento. Todo apunta a que el mecanismo de toxicidad es multifactorial y colabora en la muerte por apoptosis de células tubulares proximales. Una vez suprimido el tratamiento, las células supervivientes aumentan y regeneran el túbulo por razones desconocidas.

“Sorprendentemente, estos nuevos cuerpos apoptóticos generados ya no inducían apoptosis. Por el contrario, eran capaces de inducir proliferación en las células proximales tubulares intactas que los ingerían”. Doctora Fernández.

Estos cuerpos apoptóticos parecen desempeñar un papel importante en la nefropatía inducida por cisplatino, y ya no constituyen “basura que hay que quitar”. Los investigadores señalan que primero ayudarán a extender la lesión a células intactas del tubo proximal. Luego, contribuirán a la regeneración de este estimulando la proliferación de células proximales tubulares supervivientes.