El proyecto forma parte del “ensayo cometa”, que permitirá analizar cosméticos desde que la normativa de 2013 prohibiera probarlos en animales, según informa la agencia EFE. Tal y como explicó Azqueta, la industria cosmética ha desarrollado tejido 3D similar a la piel humana, y este ensayo es uno de los que se usará.

Esta técnica que repara los daños en el ADN servirá para verificar si las personas que están expuestas a ciertos compuestos químicos pueden tener ciertos daños en el ADN. En una fase inicial, este sistema servía para calcular cuántas roturas había en el ADN, algo que era habitual. Poco a poco, se han ido modificando para calcular otras lesiones.

La industria química regula su uso

Hoy, el ensayo es capaz de medir una oxidación de ADN y la capacidad que existe de repararlo. Los investigadores trabajan para que el ensayo sea fácil de hacer y están desarrollando nuevas fórmulas para que se puedan hacer muchas mediciones al mismo tiempo. La suspensión de células necesarias hace que el ensayo tenga prometedoras aplicaciones.

Azqueta declaró a la agencia EFE que esta técnica que repara los daños del ADN se puede emplear para averiguar si los químicos empelados en cosmética afectan o no al ADN. También son útiles en biomonitorización humana para saber si el ADN de un humano tiene lesiones o está intacto.

Desde noviembre de 2014, el ensayo está regulado por la industria química; esto significa que el ensayo es apto para demostrar que un compuesto es seguro antes de su venta. La científica indica que las lesiones detectadas no son lesiones finales, si no que podrían repararse. A este ensayo, dijo que le quedaba “mucho recorrido” por delante para perfeccionarse.