Estos factores subyacentes, claves para definir cualquiera de los estilos cognitivos, son:

1. La evidencia versus la experiencia. Este sería el primer factor en el que la evidencia científica se percibe como la fuente indiscutible de conocimiento sobre las buenas prácticas, en lugar de la experiencia clínica y la autoridad.

2. La no conformidad, o segundo factor, hace referencia al grado de comodidad con las prácticas clínicas que no están en sintonía con las prácticas de la comunidad local o las recomendaciones de los líderes.

3. La practicidad. Este tercer factor implica la importancia que se le da a la gestión de carga de trabajo y al flujo de pacientes, al mismo tiempo que se mantiene la satisfacción del paciente en general.

Tanto para las Unidades y Comisiones de Formación Médica Continuada como para los demandantes de las necesidades percibidas y no percibidas, Evalmed ha traducido un artículo publicado en 2002 en el que especifica cómo se construye una escala de propensión según los 3 factores señalados.

En algunas ocasiones, el lector podría entender la ciencia que se esconde en los cuestionarios diagnósticos (factor 1), pero no llega a un nivel de comprensión (factor 2) ni mucho menos de aplicación (factor 3). Para ello, la mencionada plataforma de evaluación tiene un taller para interpretar la validez y fiabilidad de los cuestionarios.