Un estudio etiológico liderado por Susan Chimonas analiza la interacción entre 32 médicos estadounidenses con los representantes de la industria farmacéutica. El objetivo de este análisis era determinar qué técnicas utilizan los médicos para manejar las “inconsistencias cognitivas” en su relación con los representantes de las farmacéuticas.

Las interacciones entre médicos y farmacéuticas son muy comunes a día de hoy. Aunque se sabe que los especialistas sanitarios entienden el conflicto de intereses entre la publicidad y la atención al paciente, poco se conoce sobre cómo resuelven las contradicciones que puedan surgir a corto plazo.

En la investigación se observaron las actitudes de los médicos respecto a los representantes de laboratorios, si creían la información que les transmitían y el impacto de la prescripción. Además, se midió cómo resolvían los conflictos entre el deseo de vender del representante y la atención al paciente.

Entre los resultados se observó que los médicos comprendían bien el concepto “conflicto de intereses” y lo aplicaban a la interacción con el comercial del laboratorio; sin embargo, mantenían opiniones favorables sobre el intercambio de información. Esta contradicción indica la existencia de una disonancia cognitiva que intentaban resolver racionalizando la situación.

Para neutralizar la disonancia, evitaban pensar en el conflicto de intereses; no estaban de acuerdo con que sus relaciones con la industria afectaran al comportamiento médico; negaban la responsabilidad; enumeraban técnicas para ser imparciales; trataban de asumir que las reuniones con las farmacéuticas eran por el bien del paciente.