Tal y como explica Iñaki Cornago, ingeniero industrial de la UPNA, las nanoestructuras podrían utilizarse para para detectar enfermedades en muestras biológicas, como sangre u orina. También pueden servir como sensores de alérgenos o para descubrir toxinas o contaminantes químicos en aguas marinas.

Para su desarrollo, los investigadores han recurrido a la litografía por interferencia láser. Este procedimiento consiste en aplicar una radiación láser sobre un material fotosensible para crear estructuras a escala nanométrica. En este caso, la UPNA utilizó vidrio, oro y silicio, entre otros, a los que dio formas como líneas, agujeros, pilares o conos.

En el caso de estas nanoestructuras utilizadas como sensores, el objetivo es conseguir una determinada respuesta óptica que, junto con una reacción biológica, permite obtener información sobre la presencia de una sustancia en una muestra.