Tal y como recoge la agencia EFE, las células intestinales pueden captar las nanopartículas de óxido de hierro hacia su interior, un proceso que puede causar altos niveles de oxidación de lípidos celulares, lo que podría provocar mecanismos celulares de estrés oxidativo.

En concreto, el trabajo ha estudiado la toxicidad de las nanopartículas de óxido de hierro en los C. Elegans, organismos de un milímetro de longitud que se usan como modelo en estudios genéticos, ya que su genoma está secuenciado por completo.

El estudio confirma que la administración de estas nanopartículas de óxido de hierro podría implicar una presencia de radicales libres o moléculas inestables en el organismo, debido al estrés oxidativo al que se exponen los tejidos intestinales de los organismos celulares estudiados.

De acuerdo con el Icmab, el objetivo último del trabajo era comprender y predecir el comportamiento de las nanopartículas de óxido de hierro, con el fin de optimizar el diseño de nanomateriales que sean de baja toxicidad y más seguros para los humanos. Se ha publicado en la revista Nanotoxicology.