Tal y como ha informado la agencia EFE, estos nuevos materiales se han desarrollado para tecnologías LED y sistemas de iluminación y tienen aplicaciones en óptica y dermatología, así como para la biomedicina centrada en el tratamiento del cáncer.

La combinación de estos nuevos materiales con fragmentos químicos específicos provoca una reacción ante la luz que hace que mueran ciertas células; este mecanismo podría utilizarse para tratar patologías de la piel o acabar con células cancerígenas.

Asimismo, los nuevos materiales fotoactivos permiten que la luz fluorescente se mantenga durante unas décimas de segundo sin ninguna fuente de alimentación; esto sugiere potenciales aplicaciones en sistemas de iluminación.

El descubrimiento ha tenido lugar en el marco de la tesis doctoral de la investigadora Rebeca Sola y ha estado dirigida por un grupo del departamento de Química Física de la Facultad de Ciencia y Tecnología de la universidad vasca.