La lista engloba, por orden de importancia, las unidades móviles de ictus; el software de seguridad informática para dispositivos médicos; los wereables -o sensores individuales conectados a internet, tales como relojes, pulseras o similares-; los marcapasos carentes de agentes contaminantes como el plomo; los desinfectantes de luz ultravioleta con LED; nuevos fármacos cardiovasculares; máquinas de cirugía robótica; nuevos sistemas de tomografía computarizada; hidrogeles bioabsorbibles para limitar la toxicidad de algunos tratamientos; y, por último, sistemas de perfusión para conservar los órganos del donante y garantizar una recepción óptima. Muchas de ellas, además de innovadoras, están relacionadas con la aplicación de las nuevas tecnologías en las diferentes disciplinas médicas.

Así, utilizar Google Glass como dispositivo adicional para unidades móviles de ictus ya es posible en programas especiales de universidades como la de Texas (Houston). Con estas unidades se pretende garantizar la posibilidad de administrar TPA entre las 3 y 4,5 horas post-ictus recomendadas.

Evitar dispositivos hackeados

En 2015, la FDA emitió una alerta cuando se pirateó la bomba de infusión Symbiq, de Hospira. Este hecho provocó una preocupación general que hizo que los directivos sanitarios se plantearan las posibilidades de que los dispositivos médicos fueran hackeados. Por este motivo, se han puesto en marcha diversas medidas de control como el uso de contraseñas, la implantación de servidores en habitaciones cerradas con llave, y protocolos en caso de que cualquier información confidencial se utilizara indebidamente; medidas que todavía no están completamente implementadas y que el ECRI recomienda adoptar en todos los dispositivos hospitalarios conectados a internet.

Wearables

Los wearables, dispositivos electrónicos y apps se utilizan cada vez con más regularidad para recoger datos relacionados con el control y mejora de la salud. El ECRI, quiere resaltar estas herramientas y fomentar su uso para el control de pacientes que necesitan una monitorización continua de su estado, pues su uso puede mejorar la recopilación de datos, agilizar el alta hospitalaria y reducir el número de reingresos, entre otras utilidades.

El resto de aspectos incluidos en la ‘2016 Top 10 C-suite Watch List’ del ECRI están también enfocados en una optimización del trabajo a través de las nuevas tecnologías, lo que no implica una sustitución de puestos de trabajo por máquinas, sino un mayor aprovechamiento del tiempo y recursos humanos existentes, tal y como advierte el instituto estadounidense.