Lo más novedoso de este diseño es la ausencia de baterías duras, ya que obtiene la energía necesaria para moverse por el cuerpo gracias a una reacción química de peróxido de hidrógeno que ocurre al mezclar diferentes materiales en el proceso de creación del robot. Los investigadores han creado el prototipo, que aun no ha sido utilizado con ningún paciente, a través de una impresora 3D.

“Hemos sido capaces de imprimir en 3D cada uno de los componentes funcionales necesarios dentro del cuerpo del robot blando y, además, de una forma rápida, comenta Jennifer Lewis, una de los dos directores de la investigación, quien también explica que el pulpo ha sido la inspiración del diseño debido a que es un animal que cuenta con una gran fuerza y destreza sin tener un esqueleto interno.

El uso de baterías duras utilizadas en prototipos anteriores limitaba la movilidad del robot, por lo acabar con la necesidad de estos materiales se convirtió en una prioridad para los investigadores. “Nuestra investigación demuestra que si se pueden fabricar los componentes de un robot simple con materiales blandos, también se pueden hacer para diseños más complejos”, señala Robert Wood, el otro director del proyecto.