Bentley colabora con MedLab Media Group en el desarrollo de los proyectos referentes a IA que tiene en proceso la plataforma médica. En su opinión, se puede avanzar mucho en este campo si bien “tenemos un camino muy largo para conocer en detalle el funcionamiento completo de un ser humano” motivo por el que hay que realizar predicciones realistas y no basadas en la “ciencia ficción”, asegura Bentley.

En opinión del experto, todavía no se conoce el funcionamiento exacto del cerebro humano. Existen modelos simples sobre deep learning o artificial neural networks que están basados en mecanismos de cómo funciona el cerebro. Sin embargo, muchos de estos modelos son incorrectos a pesar de que puedan aprender porque todavía no se conocen bien los propios mecanismos humanos. Por este motivo, considera tan importante la investigación.

“Nuestra tecnología se diseña a sí misma, se crea a sí misma, se repara a sí misma. Si nos cortamos nos autorreparamos. Hacemos nuevas copias de nosotros mismos porque tenemos capacidad de reproducirnos. Hacemos todo esto de manera natural. Para nosotros, hacer una tecnología así es completamente ciencia ficción, por el momento.”

Según recalca el especialista en IA, “si hiciéramos un modelo de una única neurona, incluso en niveles moleculares, necesitaríamos uno de los ordenadores más grandes y potentes del mundo. Solo para una neurona. El ser humano tiene cientos de billones en el cerebro”. Bentley lo lleva al extremo: “Si los extraterrestres vinieran con sus naves espaciales y tuvieran esta tecnología pensaríamos: ‘Oh, Dios mío, están miles de años por delante de nosotros’, pero nosotros todavía no podemos hacerlo”.

Ventajas de la IA

No obstante, en opinión de Bentley la tecnología avanza a gran velocidad. Tanto es así, que recomienda que ciertos dispositivos, como los wereables, no se implanten en el cuerpo porque habría que sustituirlos por otros más nuevos cada poco tiempo. En los casos en los que fuera necesario introducirlos dentro del cuerpo, como los implantes cocleares u oculares en los que hay una necesidad grande, sería distinto.

Para Peter, la humanidad convive y depende de la tecnología. Tal es el caso de los relojes, los dispositivos electrónicos, los móviles o incluso la ropa, que son herramientas muy valiosas que permiten evolucionar al ser humano e, incluso, sobrevivir. Por eso, “si vamos a seguir necesitando vestirnos, por lo menos durante mucho tiempo, ¿por qué no implantar esta tecnología en el interior de las herramientas que vamos a tener que utilizar, como, por ejemplo, la ropa?”.

La IA no es una amenaza

Desde que empezó el boom de la IA, aproximadamente en la década de los 60, esta “ha ido por un camino interesante”. No obstante, las predicciones realizadas no se han cumplido, lo que ha provocado “la pérdida de confianza de la gente”. Si se echa la vista atrás, “las antiguas películas rodadas en los años 60 reflejaban que la IA iba a destruir el mundo”. Bentley reconoce que, cuando este tema se vuelve popular, “la gente se emociona y hacen todas esas locas predicciones”.

“Estuve en un evento hace unas semanas y la gente que hablaba sobre IA decía: ‘esta vez es distinto’. Yo les digo que en el pasado también se decía lo mismo, ¿por qué esta vez es distinto? La gente que lo afirma ignora o, posiblemente, ha olvidado lo que ha ocurrido en el pasado”. El especialista explica que en los años 60 tampoco se cumplieron las predicciones de que existiría inteligencia artificial humana en un plazo de 10 años.

Mucho tiempo de inversión

Google ha realizado grandes avances al construir el modelo de coches de conducción autónoma. Este es uno de los ejemplos de las grandes posibilidades que ofrece la IA. No obstante, Bentley destaca que una máquina de esta complejidad implica un mayor número de horas para probar su eficacia y “eso es lo que hay que poner en una balanza”, destaca.

Así, indica que “cada vez que tienes un dispositivo más inteligente, incrementan las posibilidades de lo que puede hacer respecto a lo que podía hacer antes. Al incrementar las posibilidades de que haga más cosas aumenta exponencialmente el tiempo que hay que emplear para testarlo”. En estas pruebas se necesitan ordenadores con grandes capacidades, por lo que la ley de Moore se quedaría un poco atrás. En este sentido, “si quieres IA necesitas un aumento de la potencia de manera exponencial”.

Modelos naturales

“La naturaleza es el mejor ejemplo de inteligencia. Entre todas las especies que existen en el planeta, ¿cuántas han desarrollado su cerebro? No tantas. Es muy difícil y raro hacer un cerebro complejo. Muchos de los seres vivos de la naturaleza, como los árboles, no necesitan un cerebro y están perfectos. Existen un montón de bacterias y organismos con cerebro pero que no tienen muchas neuronas y eso es lo que necesitan. No necesitan tanta complejidad”, destaca Bentley.

Según su criterio, lo importante no es un cerebro complejo. Lo importante de cualquier organismo es ser capaz de “tener inteligencia para resolver un problema en el momento concreto en el que necesita ser resuelto. No es necesario que el organismo sea inteligente como un perro o un ratón, sino que sea inteligente para resolver ese problema”, subraya el director de Braintree.

Por esta razón, es tan importante que continúe la investigación inspirada en modelos naturales y que cada vez más empresas muestren interés por conocer los fundamentos básicos. Para poder contestar a 3 de las preguntas a las que Bentley suele contestar con un “no sé”: ¿Por qué hace eso? ¿Cómo lo hace? ¿Cuándo lo hace? “Todavía no sabemos cómo debemos hacer los experimentos para encontrar las respuestas”, motivo por el que es importante seguir participando de esa búsqueda.