El implante no mide más de 5 milímetros y posee moléculas fluorescentes alrededor del cuerpo. Cuando el oxígeno de la sangre pasa cerca del dispositivo, estas moléculas brillan. Cuanto más oxigeno pasa por la zona, más brilla el sensor. Es una forma de saber cuándo no hay un nivel normal de oxígeno en sangre. Si el dispositivo no brilla con la intensidad que debe, puede monitorizarse los datos en la pantalla para conocer los datos con exactitud.

En un principio, el sistema se ha diseñado para monitorizar los pacientes que padecen problemas en la saturación de oxígeno en sangre debido a deficiencias en la arteria periferal, pero Profusa ya ha anunciado que trabaja en mejorar el dispositivo y adaptarlo a otras enfermedades. Según explica la empresa, el sensor se inyecta bajo la piel, donde puede permanecer durante el tiempo deseado.

El dispositivo ofrece lecturas de oxigeno mientras en portador lleva su día a día, practica deporte o duerme. Profusa es una empresa centrada en la tecnología aplicada a la salud. Está basada en San Francisco y ha sido galardonada este año con el European CE Mark Approval por el dispositivo Lumee Oxugen Platform.