Un proyecto de realidad virtual, ideado por Frederic Cerón, profesor en la escuela pública Ponent de Terrassa (Barcelona), parece ser una buena alternativa para la estimulación cognitiva de alumnos con dificultades en el aprendizaje. Este método consiste en ejercitar el sentido de la orientación, la visión, el lenguaje, la memoria y la atención con un programa matutino diario que solo dura 5 minutos.

Este pequeño plan de entrenamiento diario ya se ha probado en 300 alumnos de 2 centros de estudios catalanes con edades comprendidas entre los 8 y los 12 años y ha sido todo un éxito. Su creador estima que podrá salir al mercado el próximo invierno, aunque se presentará al Departamento de Enseñanza de la Generalitat en septiembre.

"Se trata de hacer este ejercicio con el programa de realidad virtual y un detector de movimientos cinco minutos al día, antes de ir a la escuela, como un calentamiento antes de un partido de fútbol", comentó Cerón.

Las pruebas del proyecto de realidad virtual se hicieron con niños con dislexia y trastornos por déficit de atención, y se comprobó que con tan solo 5 minutos de entrenamiento antes de salir de casa durante 2 semanas, se mejoraba un 40% de la capacidad, comprensión y velocidad lectora.

Gamificación para el aprendizaje

Según explicó el desarrollador a la agencia EFE, el programa funciona como un juego y propone al niño una serie de acciones para que mueva los ojos de un modo concreto. En muchas ocasiones, tal y como explica Cerón, la musculatura ocular no esta fortalecida lo suficiente y eso causa dificultades a la hora de leer.

Gracias al juego con realidad virtual, el pequeño mueve los brazos y coordina así el movimiento con los ojos al leer palabras que van apareciendo en la pantalla. Luego, debe repetirlas para centrar la atención en ellas, lo que le obliga a mirar en todas direcciones y ejercitar la musculatura. “También hace levantar un brazo, los 2 o mover una mano, para estimular la coordinación", especificó Cerón.

"Hay que moverse y, mientras lo hace, se da cuenta que lo hace bien o mal, lo que no importa. Lo más importante es que lo haga, que active las regiones cerebrales que queremos que active", concluyó el profesor.