Gusanos del Pleistoceno han sido recuperados en Siberia y resucitados por científicos de la Academia Rusa de las Ciencias, que han demostrado de esta forma la capacidad de organismos multicelulares para la criobiosis a largo plazo en depósitos de permafrost del Ártico. Los resultados de la investigación se han publicado en la revista Doklady Biological Sciences.

Tal y como recoge el estudio, el permafrost ártico es un banco criogénico único de recursos genéticos, ya que sus sedimentos contienen una multitud de organismos unicelulares que permanecen viables después de centenares de miles de años en criobiosis. En esta ocasión, se han aislado por primera vez organismos multicelulares viables, concretamente gusanos del Pleistoceno.

Los científicos recogieron muestras en la llanura del río Lowland, en Siberia, en las que encontraron 2 especies de gusanos del Pleistoceno viables: Panagrolaimus aff. detritophagus (Rhabditida) y Plectus aff. parvus (Plectida), 2 nematodos. Estos gusanos fueron aislados de material obtenido a unos 30 m de profundidad, en uno de los casos, y a 3,5 m en el otro. Las muestras tenían una antigüedad de 32.000 y 42.000 años respectivamente.

Manteniendo las medidas de temperatura y esterilidad adecuadas durante el muestreo y el transporte, las muestras se almacenaron a -20° ? en el laboratorio. Después, los gusanos del Pleistoceno se aislaron del permafrost y se cultivaron a 20° ? durante varias semanas, dando finalmente señales de vida.

Según recoge Spuknik, los investigadores consideran que el hallazgo podría ser útil para futuros viajes espaciales, ya que para recorrer grandes distancias cósmicas será necesario encontrar una manera de anabiosis que permita a los viajeros sobrevivir los cientos o miles de años que pueden llegar a durar esos viajes.