Los autores indican que este sistema planetario tiene temperaturas tan bajas como para que haya agua líquida en su superficie (entre 0 y 100 grados), según publica la agencia SINC. Esto convierte al nuevo sistema planetario en el candidato perfecto para buscar vida en otros planetas.

"Este descubrimiento podría ser una pieza importante en el rompecabezas de encontrar ambientes habitables, lugares favorables para la vida", declaró Thomas Zurbuchen, administrador de la NASA.

Uno de los autores del estudio, Didiier Queloz, ha asegurado que los próximos pasos serían detectar y medir la atmósfera, para lo que sería necesario contar con equipos del mundo entero.  Queloz quiso recordar que los únicos objetivos para los que existía capacidad técnica suficiente como para estudiar las atmósferas eran las estrellas enanas ultrafrías.

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Este autor especificó que la estrella TRAPPIST-1 era el primer objetivo, y no descartaba la existencia de otros sistemas planetarios. En esta afirmación coincide el astrónomo holandés Ignas Snelen, quien puntualizó que, “si esta configuración es común, nuestra galaxia podría estar repleta de planetas como la Tierra”.

Este sistema planetario se ha convertido en un objetivo para estudiar atmósferas de exoplanetas y buscar vida fuera del sistema solar. Los investigadores esperan que los telescopios que están por venir, como el E-ELT del Observatorio Europeo Austral en Chile y el James Webb, permitan confirmar la presencia de agua en esos exoplanetas.

"Se trata de un sistema planetario realmente emocionante, no solo porque hayamos encontrado tantos planetas, sino porque son todos asombrosamente similares en tamaño a la Tierra", comunicó Michaël Gillon, del instituto STAR de la Universidad de Lieja, en Bélgica.

Guillón reconoció que hay que seguir investigando para conocer el periodo periorbital de los planetas, al igual que la interacción con el resto. “Las sorpresas astrobiológicas que pueda deparar el sistema TRAPPIST-1 no han hecho más que empezar”, concluyó.