La nueva clase de polímeros orgánicos COF (Covalent Organic Frameworks) son capaces de componer redes que se extienden de forma ordenada en 2 o 3 dimensiones. Estos polímeros son muy porosos y poseen gran resistencia térmica que los hace más ligeros que los tradicionales. Su estructura les permite dar fluorescencia y conductividad eléctrica/iónica o actividad catalítica, según informan desde la UAM.

Estos polímeros tienen aplicación en campos muy variados como en el almacenamiento y la separación de gases, la catálisis, la purificación del agua, la electrónica molecular o el uso de energía solar. Las razones principales por las que no se usan más es porque necesitan unas temperaturas y presiones muy elevadas para el procesado e incorporación al dispositivo donde vaya a realizar su función.

Estos investigadores observaron que una familia concreta de los polímeros podía obtenerse a temperatura y presión ambiente con poco tiempo de reacción y un correcto orden estructural. Estos mismos científicos, junto al Laboratorio Suizo de Ciencia de Materiales y Tecnología (EMPA), demostraron la posibilidad de procesar COF con microfluídica.

Crear objetos tridimensionales

Esta técnica facilita mezclar flujos de diversas soluciones en conductos con diámetros que no superen 0,1 mm. De este modo, se obtiene un hilo fino que puede dar lugar a las formas que se deseen, lo que supone el primer paso para crear objetos tridimensionales con una tecnología parecida a la de las impresoras en 3D.

Este trabajo, gran descubrimiento en la ingeniería de materiales, es uno de los primeros ejemplos que controlarían la forma y la posición de los materiales porosos. Además, supondría un punto de partida para la creación de piezas que usen las propiedades especiales del COF.