La disolución de un sólido depende de dos factores claves: humectabilidad y flotabilidad. La humectabilidad mide la capacidad de un líquido de esparcirse sobre la superficie de un sólido, y la flotabilidad se refiere a la capacidad de un objeto de flotar en la superficie de un líquido cuya densidad sea superior.

Según un doctor en química orgánica y consejero del grupo de innovación Lilly, Kenneth Savin, el trabajo de la investigación es fundacional. Savin declara que simplemente se va a observar una propiedad básica, la disolución de ciertos sólidos, y que para ello se va a medir la capacidad y la rapidez de este proceso en condiciones de microgravedad.

Los investigadores suponen que los medicamentos que floten en la tierra se disolverán de forma más rápida en un entorno de microgravedad puesto que no flotan y esto permite que una zona más extensa de su superficie esté en contacto con el líquido. El efecto de la microgravedad en la humectabilidad es desconocido, pero al ser un factor determinante en la disolubilidad resulta importante explorarlo.

Todavía no se sabe si este estudio en particular proporcionará cambios, pero sí que posibilitará el desarrollo de una base de conocimientos que en un futuro sirva para la elaboración de un producto mejor. Los investigadores están especialmente interesados en conocer más detalles sobre el proceso de humectabilidad y en entender por qué hay cierta medicación que funcione peor en el espacio que en la tierra.

El proyecto está dirigido por el Centro para el Avance de la Ciencia en el Espacio (Casis, por sus siglas en inglés) y lo están preparando investigadores del grupo de investigación Lilly. Esperan que este sea solo el primero de múltiples proyectos que especifiquen los detalles de la relación sólido-fluido en la tierra y en el espacio, y que lleve a la mejora del producto que se le ofrece al paciente.