“Lo que hemos descubierto es que nanopartículas de óxido de cinc y cobalto, de tamaño en torno a los 4 nanómetros, presentan un patrón de transformación a altas presiones distinto que cuando tienen un tamaño no nanométrico”, declaró Fernando Rodríguez, responsable del grupo de investigación de Altas Presiones y Espectroscopía de la UC.

Según explicó el científico, estos compuestos de cobalto y óxido de cinc sufren una transición de fase a altas presiones cuando no son nanométricas. Pasan de una estructura hexagonal a una cúbica, razón que cambia sus propiedades por completo. Esto permitiría, aseguró Rodríguez, un método novedoso para seleccionar nanopartículas.

Tanto el óxido de cinc como el cobalto (ZnO y ZnxCo1-xO (x = 0 –1) tienen una estructura hexagonal que les otorga distintas aplicaciones en condición ambiente. Algunas de ellas aplicaciones podrían hacerse, tal y como dijo Rafael Valiente, otro de los investigadores, en sensores, cremas de protección solar, cosméticos, filtros, pigmentos, selladores o desodorantes, por su acción bactericida.

“El óxido de cinc tiene múltiples aplicaciones basadas en las propiedades que le aporta su estructura hexagonal y que va en relación a su tamaño. Lo que hemos hecho en este estudio es, precisamente, poder, de alguna forma, intervenir en ambos aspectos: estructura y tamaño”, explican los investigadores.

Este estudio, una colaboración de la Universidad de Cantabria, el Grupo de Investigación de Altas Presiones y Espectroscopía, el IDIVAL (Instituto de Investigación Sanitaria) y la Universidad de Valencia, abre un camino para sintetizar materiales con múltiples aplicaciones. Es, además, parte del Plan Nacional de Materiales concedido por el Ministerio de Economía y Competitividad para los próximos 3 años.