Que los teléfonos inteligentes se han convertido en un elemento imprescindible en la vida de todas las personas no es algo nuevo. La plataforma Business Insider acaba de publicar un reportaje en el que trata refleja cómo el uso de esta tecnología afecta al cerebro de quienes lo utilizan día y noche. Las constantes notificaciones están presentes en la vida de todo ser humano, son los despertadores de la mayoría de los trabajadores del mundo, la vía de comunicación con los amigos, compañeros y seres queridos… pero ¿cómo afecta esto al cerebro?

Según el texto de Hilary Brueck, autora del reportaje, las constantes interrupciones de los teléfonos inteligentes pretenden hacernos la vida más fácil para que no perder detalle de nada y estar al día de todo. Pero el organismo parece tener otra percepción de la realidad. El aluvión de alertas hace que las hormonas del estrés entren en acción. La respiración se tensa, los músculos se contraen, los latidos se aceleran, las hormonas entran en acción al activar una respuesta de huida. ¿Es pues una relación tóxica la del cerebro con los teléfonos inteligentes?

Nerviosismo y tensión

Según apunta este reportaje, un 89% de estudiantes universitarios siente las notificaciones cuando no se producen o, incluso, oyen el teléfono cuando este no ha sonado. El 86% de los estadounidenses comprueba su correo electrónico y revisa sus redes sociales en todo momento. Facebook, Linkedin, Twitter, Instagram… sus vidas necesitan una continua revisión desde el teléfono inteligente que lo que hace en realidad es estresar.

La autora de esta publicación habló con un endocrinólogo, Robert Lustig, quien le aseguró que las notificaciones entrenan al cerebro para que esté en un estado de nerviosismo y tensión. En este estado, la corteza prefrontal se descontrola y se apaga. Además, el especialista apuntó que este descontrol lleva al usuario a “hacer cosas estúpidas”.

Al comprobar constantemente las notificaciones del teléfono inteligente, estamos pasando de una tarea a otra muy rápido. Este cambio de actividad se produce en unas pocas décimas de segundo que distraen al usuario de la actividad que estaba realizando. Entonces, aseguran desde Business Insider, el ser humano es más propenso a errores. Según Lusting, cada vez que se cambia de tarea, se dispara la dosis de cortisol. Esto hace que la corteza prefrontal (la reflexiva y razonadora) se quede adormilada mientras se estimula la dopamina.

Inteligencia y búsqueda de información

Tal y como explican en el reportaje, los investigadores han descubierto que las personas más analíticas e inteligentes buscan menos en los teléfonos inteligentes que los demás. Esto, apunta el texto, no significa que buscar en un teléfono te haga menos listo que los demás, pero quisieron señalar el vínculo entre inteligencia y búsquedas como algo identificativo. Para más, datos, los investigadores aseguraron que las personas que obtenían información de un libro en lugar de en un teléfono inteligente desarrollaban una comprensión más conceptual y profunda.

Investigaciones llevadas a cabo en Suiza en docenas de usuarios de teléfonos inteligentes sugirieron que fijar la vista en las pantallas podría dañar al cerebro y producir un nerviosismo innecesario. Los científicos no dicen que hacer un uso adecuado de las aplicaciones preferidas por el usuario tenga un efecto destructivo, pero hay que vigilar el uso abusivo de los teléfonos inteligentes para que el cerebro humano no enloquezca.