El β-Ti3Au reduce la fricción y el desgate de los implantes y prótesis, además de adherirse perfectamente a la cerámica de estos. Como resultado, reduce el coste económico de los componentes médicos. Según indica la publicación, además de la ventaja económica, las prótesis construidas con este material tendrán una vida más longeva.

 La extrema dureza de este componente se debe principalmente a la elevada densidad de electrones, el reducido espacio entre átomos y la formación pseudogap que lo componen. Según el estudio, comprender el origen de la resistencia de este compuesto intermetálico conlleva una evolución hacia un tipo superior de materiales biocompatibles.

Actualmente, las prótesis dentales y ortopédicas pueden llegar a ser poco económicas para los pacientes, dependiendo de la intervención que necesiten o de cuántas prótesis necesiten. Según el estudio de Sciencies Advances, los materiales construidos con β-Ti3Au serán más accesibles al público, además de otras cualidades destacadas en la publicación.